Los daños causados por el buitre a los pinsapos de Frasquito Molina “El Guarda”.

Deterioro ambiental en el Pinsapar del futuro Parque Nacional Sierra de las Nieves

En 2015 los amantes de las aves celebrábamos la apertura del muladar Sierra de las Nieves. El nuevo comedero, que incluye un hide fotográfico de aves, llenaría los cielos del parque de buitres, aportando así un atractivo turístico más para la zona. Lo que se presentaba como una buena noticia fue tornándose en el origen de un deterioro ambiental, ya que los cientos de buitres que se acercan a comer diariamente encuentran un lugar de descanso en lo alto de los pinsapos en las inmediaciones de la Choza de Frasquito, mermando en consecuencia la salud de estos árboles disminuyendo su capacidad reproductiva.

Ubicado en la zona occidental del parque natural en territorio rondeño y cercano al refugio de Quejigales, el hide fotográfico está rodeado de pinsapos dispersos y a tan solo escasos 500 metros de los bosques de pinsapos más longevos del parque (de entre 200 y 300 años de edad) que, en siglos pasados, sobrevivieron a las temidas hachas por la labor de protección que le brindó Frasquito Molina, el primer guarda del Pinsapar de Ronda. Este personaje, presente en la memoria de todos los amantes de estas sierras, fue homenajeado por la Consejería de Medio Ambiente y la asociación Pasos Largos en las inmediaciones de su choza, donde desde 1997 goza de una placa en tan merecido reconocimiento.

El pinsapo (Abies pinsapo) es una joya para la botánica. Esta reliquia de los bosques de coníferas terciarios sería descrita para la ciencia por el suizo Pierre Edmond Boissier en 1838, teniendo un alto valor paisajístico y científico. Es un endemismo estricto de la Serranía de Ronda emparentado con especies norteafricanas, con las que comparte territorio en la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo, creada en 2006 por la Unesco, comprendida entre el norte de Marruecos y el sur de España.  Esta especie se encuentra únicamente en  Andalucía en la Sierra del Pinar (Parque Natural de la Sierra de Grazalema), Sierra Bermeja (Estepona) y en la Sierra de las Nieves (Ronda, El burgo, Tolox y Yunquera).

Su morfología reproductiva presenta los dos sexos en el mismo individuo, hembra y macho, evitando la auto-fecundación con la disposición de sus piñas. Tiene las masculinas localizadas en la partes medias/bajas y las femeninas en lo más alto, en sus copas, lugar donde el ajetreo diario de buitres está mermando la salud del pinsapo, limitando así su capacidad reproductiva en lugares donde la escasez de este árbol emblemático es más que aparente.

Ahora pasemos a conocer a nuestro siguiente protagonista: el buitre leonado (Gyps fulvus).

Se trata de una especie de distribución bastante amplia en el mundo, dentro de la que se describen diferentes subespecies. El buitre leonado es una rapaz inmensa e inconfundible, dotada de una excelente adaptación para la detección y el consumo de carroñas de gran tamaño. Con más de 2,5 metros de envergadura y un peso que ronda los 10 kilos, este carroñero es una de las aves más voluminosas de Europa, capaz de acometer notables desplazamientos en busca de alimento. Algunos ejemplares jóvenes cruzan a menudo el estrecho de Gibraltar hacia el norte de África.

Las población de este carroñero sufrió un importante declive en la primera mitad del siglo XX como consecuencia del veneno y la persecución directa, pero desde la década de los sesenta su recuperación fue rápida y se pasó de las 2283-3240 parejas estimadas en 1979 a las 7529-8074 parejas calculadas para 1989. Una década después las cifras se duplicaron y, a día de hoy, debido a su espectacular recuperación demográfica, el buitre leonado no cumple actualmente los criterios para ser asignado a ninguna categoría de amenaza.

PINSAPO
BUITRE LEONADO

La desidia de la Dirección del Parque ante un hecho tan evidente que perjudica la salud del pinsapar, icono de la Sierra de las Nieves, y que, como ya se ha mencionado, cuenta con una figura de protección muy elevada frente a las numerosas poblaciones de este ave carroñera, están provocando consecuencias muy perjudiciales en la salud de estos árboles, cada vez más difíciles de revertir. Son hechos que conoce la Dirección del Parque, puesto que en 2017 en presencia de Adolfo Moreno Carrera – Delegado provincial de la consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio – pude exponer dicha problemática como representante de Silvema Ecologistas en Acción en una reunión de la Junta Rectora del Parque.

Tres años más tarde, los pinsapos siguen sufriendo en sus copas el peso y los abrasivos excrementos de buitres, que han ido estableciendo un dormidero en estos pinsapares para poder disfrutar cuando amanece de su festín en el comedero, brindando a los fotógrafos todo su esplendor – remunerado, claro está.

Para concluir, solicito a la Dirección del futuro Parque Nacional Sierra de las Nieves que cambie la ubicación del muladar, rectifique su postura y abran los ojos a tan evidente problema. El buitre puede desplazarse a cientos de kilómetros para alimentarse, pero los pinsapos centenarios de la zona nunca podrán cambiar su ubicación.

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